Ley Antitránsfuga II

Sí cumplo la ley…Pero la mía

Bankada naranja no acata fallo del TC cambiando Reglamento del Congreso


La alegría les duró poco, solo unas horas, a los congresistas suspendidos, botados, discriminados, separados, disidentes, etc., que, estando sin bancada añoraban obtener más derechos de los que les concedía la Ley antitransfuguismo, elaborada y aprobada por los fujimoristas el año pasado. 

Razón por la que más de 40 congresistas de diferentes grupos políticos llevaron a discusión al Tribunal Constitucional esta norma que restringía y coartaba varios de sus derechos como ciudadanos y congresistas.

El fallo declara inconstitucional tres incisos contenidos en dos artículos por vulnerar derechos como la libertad de conciencia, a la participación política, a la asociación y el principio de interdicción de mandato imperativo.

La farsa de acatar el fallo era para cambiar el objetivo: el de modificar el Reglamento del Congreso a su conveniencia para impedir que su bancada se disperse en posiciones e integrantes,  que se vería reflejado y truncado futuros acuerdos legislativos. Objetivo que también convenía a otras agrupaciones.

Les dieron dos días para elegir de este nuevo proyecto de ley, de Fuerza Popular, entre estas tres opciones de reubicación: volver a sus grupos parlamentarios originales, unirse a otro grupo o integrar la llamada “bancada mixta” para no agrupados.

Los fujimoristas lograron su cometido: modificar el Reglamento del Congreso para desacatar el fallo del TC, dejando a los congresistas para escoger nada, ya que ellos no tenían otra salida más que aceptar lo que les mezquinaban. Como reza el dicho: el cómodo paga su comodidad.

Y nuevamente los congresistas Yonhy Lescano y Marisa Glave anunciaron que presentarían una acción de inconstitucionalidad ante el TC. Esperemos sentados nomás.



Huelga de maestros III

La huelga en tire y afloje

   
Pedro Castillo con congresista Becerril
   En lo que no se ha transigido es en la Evaluación de desempeño y es el actual pretexto para seguir con la huelga, con amenaza de huelga de hambre, incluida en ese momento, así como de apoyo de padres de familia que según Castillo vendrían a Lima. Lo último fue el pedido de intervención de la ¡¿Iglesia?! Y de quién se le ocurra porque ya se le habían acabado los mediadores: el Decreto de Urgencia se publicó y no hay más.

El Fujimorismo no participó en la mesa de diálogo, no aportó y entorpeció las negociaciones en paralelo, y, pretendiendo solucionar “escuchando” a los maestros los citó en el Congreso y con esto  desacreditar al Ejecutivo; pero comprobaron que no era como creyeron y para no enfrascarse en más cuestionamientos ni ser portadores de condicionamientos de suspensión de la huelga: desistieron, pero no se rindieron ya que luego se evidenciaría por declaraciones borradas de un congresista que el acuerdo era la interpelación de la ministra Martens, a cambio de la suspensión de la huelga . Y así sucedió. Castillo jugaba a dos manos todo el tiempo, y se quedó sin cartas.

¿Y qué proponen los maestros? nada, nada de cambio de currícula o mejora de ella, nada de reintegrar cursos como educación cívica o separar historia de geografía, capacitarse o construir más colegios: nada. Solo están presentes sus exigencias económicas disfrazadas con el incremento del presupuesto para su sector en un 10%, lo cual es un imposible.

Si no tienen miedo a la evaluación deben tomarla ya, porque están capacitados, sus alumnos los necesitan y sus hijos también. ¡Por qué piensan que son los únicos que no deben pasar por este proceso! Todos somos evaluados en cada momento, en cada trabajo, en cada informe, en cada pintura, endodoncia u operación; en el restaurante o en la tv. La evaluación la aprendimos con nuestros maestros, y la felicitación por la buena nota o el “hay que aplicarse un poquito más”, cuando no era tan buena, que nos decían también. Por eso la exigimos, porque de ello dependen los siguientes cambios en la educación.

Ley Antitránsfuga

¿Quién ganará?

   
Ex Frente Amplio, actual Nuevo Perú

  El escándalo se armó el pasado miércoles 29 de agosto cuando cierto congresista oficialista subió a su cuenta de twitter una parte de la resolución del Tribunal Constitucional sobre la Ley antitransfuguismo aprobada por el Congreso en octubre pasado, y llevada a discusión ante este organismo de la mano del voto de 41 congresistas que no estaban de acuerdo con esta norma, que vulnera sus derechos de ciudadanos y de congresistas.

Vamos por partes, ser tránsfuga es cuando el elegido por una lista parlamentaria se cambia de grupo político por dinero, cargos públicos, prebendas o para actuar como topo, aparentando ser consecuente con su bancada, pero a la hora de votar lo hace en contra. Hay varias modalidades. Sea cual fuese la razón, si bien existe una promesa electoral, moral y ética, esta no ata al congresista a permanecer en su agrupación si no se siente bien allí.

De esta premisa es que nace el disidente, es el que se separa de su alianza, partido, religión, gobierno, grupo o colectivo ideológico al que pertenece, por no estar de acuerdo con su doctrina, creencia, sistema, etc.

Existe el voto dividido: el que obtiene el congresista y el que le da el partido o agrupación. Claro,  para la conveniencia de los partidos que aprueban la Ley, el congresista le debe su curul a la bancada, como lo sostiene Fuerza Popular; cuando sus integrantes pertenecen a distintas vertientes, movimientos, etc., que fueron invitados al partido por distintos intereses, ya que inscritos militantes no tienen más de veinte.

Con esta Ley llamada también “mordaza” les resta derechos y así obliga al congresista a obedecer a su bancada sin dudas ni murmuraciones, y de no hacer caso serán duramente castigados, sea con llevarlos a la comisión de ética, retirarlos de comisiones y finalmente separarlos. La resolución, de ser aceptada como inconstitucional por el TC, liberaría a los congresistas de ser relegados y podría provocar la formación de nuevas bancadas; así como el poder votar a favor de iniciativas y proyectos independientemente de su alianza.
Jeni Vilcatoma Patricia Donayre

He aquí el temor y horror de Keiko Fujimori: que se divida interna o externamente la agrupación. Como recuerdan, meses atrás, las primeras separadas y disidentes también fueron Vilcatoma y Donayre. Mientras que en otras alianzas está Vieira, Arce, y los ocho congresistas que se separaron en julio pasado.

Son Kenji Fujimori, Vieira, Glave, etc. quienes bien podrían beneficiarse con la resolución de inconstitucionalidad de esta ley, ya que tendrían el control y apoyo de parte de sus bancadas, ya divididas, como ya lo han evidenciado durante todos estos meses solapadamente en varias  oportunidades los congresistas. Reivindicados sus derechos, el Congreso se rearmaría con nuevas bancadas y probablemente con más acuerdos de los que no ha proporcionado el fujimorismo.