Cambio de Guardia


La noticia de hace unos minutos sobre la renuncia de Mercedes Aráoz como candidata presidencial  del APRA le ganó a una pequeña nota que había preparado días atrás sobre el respeto a los principios y a la negociación de los mismos. Principios, palabra que en política es usada como ariete demagógico para embellecer discursos que convenzan a electores desprevenidos. La candidata Mercedes Aráoz siempre mostró su desacuerdo en que personas con procesos en investigación relacionados a temas de corrupción, terrorismo y narcotráfico participaran de la lista al Congreso, condición que pidió al partido que la invitó como candidata presidencial para las elecciones este 2011.
Desde hace una semana y días la ausencia de una de estas condiciones hizo evidente que la candidatura  de Jorge del Castillo estaba en peligro, situación que no pudo resolver, aunque tenía tiempo hasta el 19 de este mes. Del Castillo tiene una denuncia por presunto favorecimiento a la Petrolera Monterrico y enriquecimiento ilícito.
 Ante estos hechos expuestos públicamente que dejan heridas ambas candidaturas y demostrando a su vez el descontento partidario, la posición del aludido candidato fue escudarse en la legalidad partidaria diciendo que las bases decidirán si postula y“no permitirá que de manera ilegal alguien pretenda sacarme a codazos”. 
Mientras,  la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, indicó que una investigación fiscal no puede ser el condicionante para un tema político; dejando sin asidero al compañero si es que  este pretendía apelar al resultado de la investigación que no vería en esta semana, según Echaíz, ya que los procesos tienen un tiempo de desarrollo e investigación inalterable a los vaivenes políticos.
El desacuerdo que Mercedes Aráoz expresaba no era solamente por las denuncias que tiene Del Castillo, sino porque pretendía encabezar la lista al Congreso, lista que  hace unos días presentó deslizando que esta es seleccionada solo por el Partido y que los invitados podrían no tener participación en este proceso; para ese entonces los desacuerdos ya existían.  
Durante los días siguientes el aludido congresista esgrimía que sus derechos como militante aprista  no podían ser vulnerados.
La pregunta cae por sí sola ¿y el derecho de los demás de sus compañeros, dónde los esconde? Se comenta hasta el hartazgo sobre la renovación de cuadros en el APRA, pero de eso, para  los representantes más notorios, los acaparadores de cámara  no existe; los estatutos en el partido de la estrella no son respetados, al parecer, por los comentarios emitidos por muchos de los compañeros a través de medios de comunicación. 
El declinar no es aceptar culpas, es nobleza y lo hizo Haya más de una vez, en casos más discutidos que la historia no olvida y no por eso dejó de ser el líder que reconocen.
Por qué pretender que las únicas mentes brillantes son Del Castillo, Cabanillas, Gonzáles Posada, Mulder, Zumaeta o Pastor. Podrían descansar y dar oportunidad a otros integrantes apristas que seguramente los hay, pero nunca los veremos por estos dizque compañeros herederos del entorchado imaginario Hayista. 
Y después rechazan el discurso chavista de perpetuación en el poder, cuando ellos no permiten el surgimiento de mentes jóvenes que oxigenen su representación en el Congreso. Así como en el gobierno de Toledo hubo cambios y convocatoria de gente nueva en política que demostró ser eficiente y ahora es reconocida. 
Cambio de guardia a este ejército de compañeros es lo que piden las mayorías apristas y sin ser apristas. Cambio de guardia antes que este partido se siga partiendo, probablemente porque es el destino de las estrellas, la implosión.
Mercedes Aráoz sienta el precedente de querer cambiar y decidir como candidata que "era". Que lo ideal y legal siguiendo sus principios era la limpieza de actos entre sus candidatos y no lo que convenía a sus ex compañeros. Ella sale imperturbable siendo fiel a sus principios innegociables, sin pasarlos por agua caliente, sin descalificarse. 
Lo que queda es el mal recuerdo de la intención de lavar la cara de un partido ya partido por los intereses nada Hayistas de sus integrantes. 
Es una matrona negada para engendrar que busca entre sus ahijados uno virgen como heredero, pero del pasivo que hay que limpiar, un chivo expiatorio por si las cosas se salen de curso; cabeza de turco como lo fue Alan García en su tiempo llevado por el descontrol y la ignorancia que el poder regala  y de seguir a los padrinos. 

La leche se agrió y el engendro que muchos siguen a ciegas los desbarrancará para quedar al borde del precipicio y verlos caer.



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